Emociones en estado de emergencia - Escribe: Dra. Monique Charbonnier


Emociones en estado de emergencia

Información que debe leerse con confianza

Queridos, dadas las numerosas solicitudes que nos han enviado para aclarar, he seleccionado un poco de material científico que debe leerse con facilidad pero, sobre todo, requiere que su mente recupere una habilidad extraordinaria, que en este escenario parece difícil de implementar, la de pensar con su propia cabeza!

Hemos sido abrumados por información algo contradictoria que ejerce presión sobre el equilibrio psíquico. Mis años dedicados a la investigación científica en la Universidad de Edmonton en Canadá me han hecho extremadamente sensible a lo que se difunde como científico, pero que ni siquiera representa la sombra de la ciencia.

Discernir lo que respeta los 3 criterios fundamentales de la ciencia:

1-Demostrabilidad

2-Repetibilidad

3-Previsibilidad

Es la única posibilidad que tiene el ser humano en este momento para poder encontrar tranquilidad y preservar su salud.

El mensaje terrorista y las medidas restrictivas que hemos sufrido son bastante significativas y se llaman aislamiento. A esto le siguió otro mensaje en el que se necesitan medidas aún más restrictivas: temer el contagio de las formas más improbables ...

Así que me detuve a observar el mecanismo psíquico en respuesta a esta comunicación: un efecto nocebo incontrolable con sus consecuencias relativas que cambió el escenario en muy poco tiempo.

La vida clínica diaria me muestra que las personas están desorientadas, confundidas, con el temor de ser infectadas por algo que no conocen. Piden que se les tranquilice y se les asegure si su cuerpo podrá reaccionar adecuadamente preservando la propia salud.

Lo que les invito a observar es que parece que los últimos 30 años de investigación científica en el campo de la epigenética, la biología y la neurociencia afectiva han caído en el olvido.

Las medidas restrictivas impuestas desde arriba de manera autoritaria y decididas sin intervención de un verdadero Comité Técnico Científico, ni del Parlamento (ver en la videoteca: "Decreto legal") parecen considerar al ser humano como una aglomeración de órganos, sin distinción, sin ninguna diferencia. Parece que han olvidado que los humanos estamos dotados de una psique, con una relación íntima con nosotros mismos y con nuestra biología, que representa la primera fuente de curación, incluso en el caso de un ataque por el coronavirus.

Así que aquí viene el virus más poderoso y contagioso que toma el nombre de Miedo, Miedo a la enfermedad, Miedo a morir, con sus implicaciones orgánicas, que la biología conoce muy bien hoy.

La angustia nos aísla, nos mueve inconscientemente en la lógica de la supervivencia y la necesidad y ya no en la de la existencia y el deseo. Esto reverbera principalmente en nuestro sistema inmunológico.

Las Ciencias biológicas integradas nos muestran lo que sucede cuando somos infectados por un mensaje terrorista cuya respuesta perceptiva es el miedo. El miedo activa nuestro cerebro arcaico responsable de importantes activaciones orgánicas, incluida la neumonía y la respuesta perceptiva al miedo a morir: el caos que estamos presenciando.

Esto significa que el efecto nocebo de la comunicación y las medidas cada vez más restrictivas reducen nuestra capacidad de reacción y, por lo tanto, la posibilidad de preservar nuestra salud y nuestro equilibrio psíquico, como lo demuestran las neurociencias afectivas.

¿Cuántos de ustedes en este escenario han permanecido conectados a su Fuerza de Vida, al Deseo, a la Alegría? ¿Cuántos se sienten tan asustados por algo que no conocen y han caído en el miedo? ¡Puedes encontrar la respuesta preguntándote cuánto tiempo pasas leyendo las últimas noticias o cuánto utilizas haciendo las cosas que amas! ¿No crees que esto está íntimamente relacionado con cómo te sientes y con lo que manifiesta tu cuerpo?

Un mundo que vive en Miedo y que acepta de buena gana, casi con gratitud, medidas draconianas no es una muy buena noticia, pero ¿realmente somos así?

¿Dónde se han ido nuestros recursos, nuestra capacidad de discernir, nuestras habilidades intuitivas, nuestra capacidad de razonar? La respuesta se encuentra en esa emoción capaz de crear un corto circuito en las redes sinápticas: el miedo.

¿No crees que si hubiéramos recibido una comunicación basada en el coraje y los inmensos recursos con los que está dotado el ser humano, incluida la capacidad de reaccionar adecuadamente a lo que el cuerpo manifiesta, habríamos presenciado un escenario muy diferente de lo que nuestros ojos ven hoy?

Creo que este es un momento muy importante en el que se le pide a cada ser humano que recupere la posesión de la facultad de pensar, discernir, estar informado y saber, en caso de que quiera recuperar la responsabilidad de su propia salud.

Les deseo una buena lectura y que cada uno de ustedes pueda encontrar ese lugar seguro dentro de su interior, conectándose a la Fuerza de la Vida, la mejor protección que podemos tener.

Les dejo un afectuoso saludo.

Dra. Monique Charnonnier

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