BIOLOGÍA CUÁNTICA - ESCRIBE: LIC. ALEJANDRO D. GATTI


Existe un campo morfogenético de información donde se almacenan las memorias evolutivas. Podríamos decir que “accedemos” a este campo invisible mediante una “comunicación extracelular” manifestada a través de frecuencias de ondas (campos electromagnéticos) que se calibran mutuadamente. Pero hay algo más, la comunicación más eficiente no depende exclusivamente de las frecuencias electromagnéticas, sino de la presencia lumínica emanada por los organismos vivos gracias a los denominados biofotones.

Estos biofotones son luminiscencias químicas de baja frecuencia. Luz celular que es la responsable esencial de la comunicación intra y extra celular. La rapidez de estas comunicaciones entre células (y por supuesto entre neuronas también) se debe a que la misma sucede “a la velocidad de la luz”.

De modo que para hablar de campo cuántico (conjunción de partículas y ondas) necesariamente debemos referirnos, no solo a las ondas de frecuencia electromagnética, sino además a las ondas biofotónicas. Para que estas frecuencias de onda sean coherentes se necesita que “estén en fase” (misma longitud y orientación). La existencia de estos biofotonos (fotones biológicos) y la manifestación coherente de éstos, sería un nuevo y fundamental elemento a considerar en el tratamiento integral de salud. Dicho de otro modo, cuando la luz interior de nuestro cuerpo está ordenada coherentemente podríamos hablar de salud.

Desde el punto de vista del entrelazamiento cuántico (cuando dos fotones se relacionan y enlazan – sintonización y sincronicidad), incluso estando a distancias astronómicas el uno del otro, un cambio en uno de ellos se manifiesta instantáneamente en el otro, y esto sucede gracias a la “memoria del campo mórfico” y a que la información viaja “a la velocidad de la luz” (fotónica). ¡Esto es sin dudas apasionante!

La combinación de luz y entrelazamiento cuántico explicaría los fenómenos de cambios globales de comportamiento, por ejemplo. Asimismo, la existencia de los biofotones podría explicar todos los procesos de autocuración de cualquier organismo vivo, cuando las células reciben información electromagnética coherente y precisa. Cómo ya he dicho en otras ocasiones, la información está en el “campo” (mórfico o inconsciente colectivo), pero para que la comunicación sea cuántica, necesitamos, sí o sí, de la luz. Esta luz seria emanada y reabsorbida (como un latido) por la estructura basal de ADN.

La Biología Cuántica, desde mi punto de vista, es la ciencia contemporánea más precisa para explicar y ofrecer contención durante el proceso de transición del Ser Humano Homo Sapiens hacia el Ser Humano Homo Sensorial. En la profundización más aguda de esta transición estamos ahora inmersos.

Habiendo realizado estas breves aclaraciones, podemos concluir en que la existencia de éstos biofotones en constante integración con el campo mórfico no sólo determinan el campo cuántico gracias al entrelazamiento de partículas y ondas (electromagnéticas y lumínicas), sino que determinan también la salud definitiva, integral y autogestionada dependería exclusivamente de la “luz interior”.

También ésta “transmisión lumínica” de frecuencias de onda biofotónica a través del campo mórfico de manifestación sería la responsable de la comunicación entre seres humanos y animales o plantas y entre todos los organismos vivos entre sí.

¡Nada nuevo bajo el sol, verdad! Y cuando digo “bajo el sol” reflexiono y pienso: ¿De dónde viene este dicho tan oportuno ahora? Sin dudas nuestra exposición a este astro rey es vital, eso lo sabemos, pero, ¿cuán vital es tomar el sol? ¡Cuán determinante es para nuestra salud plena? Para una civilización que está cada vez más alejada de los ritmos biológicos naturales y cada vez menos expuesta al sol, es claro que concepción de la salud completa parece una utopía.

Sin embargo, y atento a los procesos actuales de aceleración en vías de la ascensión del espíritu, para mi modo de ver y tranquilidad, existe hoy una potencialidad de matrimonio eterno entre la ciencia y la espiritualidad. Este acercamiento podría eliminar muchas de las interferencias actuales entre ambas corrientes y ser la antesala de un nuevo mundo para un nuevo Ser Humano, un Ser autocreado, despierto y consciente de sus infinitas potencialidades.

En este momento, y para terminar este resumen, me viene a la mente una frase del gran Maestro Hz. Rumi (1207-1273) que dice: “Somos estrellas recubiertos de piel. La luz que buscas ya está dentro de ti”.

A través de Alejandro D. Gatti

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